En 2008, mientras el mundo financiero colapsaba y todos huían del mercado, yo decidí hacer exactamente lo contrario. Compré. Con todos mis ahorros…
Y en este artículo voy a compartirte 2 de mis mayores aprendizajes sobre el largo plazo y la templanza después de comprar en el peor momento posible…
Hace exactamente 17 años pasó algo que moldeó mi mentalidad como inversor y que me permiten hoy mantener una relación saludable con mis inversiones y dormir tranquilo con mis decisiones financieras.
1️⃣ Cuando el miedo domina los mercados
Era octubre de 2008. La crisis subprime ya había detonado, la bolsa americana caía en picada y los medios hablaban de un posible colapso del sistema financiero global.
Yo había viajado a Tucumán (mi ciudad natal) invitado por mi amigo José Luis para dar una conferencia sobre Finanzas Personales para los Graduados en Ciencias Económicas en el CGCET.
Un rato antes de subirme al avión había encontrado una noticia que hablaba de que estábamos a punto de superar la mayor caída en la bolsa registrada en toda la historia. Pensé que iba a usar esa info y un gráfico relacionado para mi charla.
Al llegar a Tucumán fui directo al hotel sin tiempo de ver a familiares ni amigos aun. Comí algo en el bar y me puse a repasar y ajustar los detalles de la presentación para el día siguiente porque arrancábamos temprano.
Esta fue la placa que utilicé en mi charla…

Básicamente mostraba que la peor caída de la historia en el S&P500 (43,1%) había ocurrido durante la Gran Depresión en 1931 y que estábamos a punto de hacer historia superando ese desplome fenomenal.
Y la pregunta que lancé a mi audiencia fue:
¿Comprarías hoy?
El auditorio estaba repartido, la mitad decía que sí y la otra mitad pensaba que la cosa podía seguir empeorando, y por ende que las caídas se profundizarían.
Lo que no les dije es que la noche anterior había colocado órdenes de compra por US$35.000, que eran todos mis ahorros disponibles para la Bolsa en aquel momento 🙃
Fue la primera vez que invertí “de verdad”.
No con montos simbólicos ni con el «simulador de inversiones»… esta vez el riesgo era real…
2️⃣ Y así salí a la cancha
Recuerdo que puse 5 ordenes de US$5.000 c/u y una de US$10.000 para el ETF del S&P500 de acuerdo a esta estrategia:
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EEM $5.000: ETF de mercados emergentes. Pensaba que sufrirían más pero tendrían una recuperación quizás más violenta.
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IJK $5.000: ETF de empresas medianas y de rápido crecimiento. Razonamiento similar al anterior.
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GOOG $5.000: me gustaba la acción y lo que estaban haciendo. Era una apuesta al futuro a «precios de liquidación»
- KO $5.000: una acción tradicional y estable. En cualquier escenario la gente seguiría tomando Coca Cola.
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SPY $10.000: el ETF más líquido del índice S&P500. A largo plazo debería andar muy bien ya que sus retornos históricos se ubicaban entre el 10% y el 12% en promedio.
Se ejecutaron todas las órdenes de arriba menos una que no recuerdo cuál era, así que quedé invertido con US$30.000 y con US$5.000 líquidos que decidí dejarlos «en cash» para aprovechar futuras caídas.
Esta fueron mis posiciones:
3️⃣ Para frenar el dolor no nos aguantamos y vendemos
Al principio me sentí tranquilo. Había «entrado bien».
Pensaba que sólo era cuestión de esperar a que el mercado se recuperara. ¿Cuánto más podría caer? Si estábamos en un escenario que no ocurría hacía casi un siglo!
Pero la recuperación no venía y el mercado siguió cayendo…
Y con cada nueva rueda veía mi cartera más en rojo y mis ahorros diluirse…
Mi convicción empezó a temblar…
EEM (mercados emergentes) y IJK (empresas medianas estadounidenses) mostraban caídas superiores al 20% desde que yo había entrado 😱 Mi confianza empezó a tambalear.
En cambio, SPY (el ETF del S&P 500), KO (Coca-Cola) y GOOG (Google) resistían mejor, y eso me daba cierto consuelo.
Pasaron los meses y las pérdidas no se revertían.
Mis emociones me ganaron la pulseada
Como le pasa a casi todo inversor al que le faltan horas de vuelo…, la emoción terminó ganando: vendí EEM e IJK con pérdidas importantes, convencido de que así frenaba el sangrado (al menos el psicológico!).
No lo sabía entonces, pero estaba vendiendo justo antes de la gran recuperación de 2009.
No vendí porque cambiara mi análisis. Vendí porque me dolía perder.
Y ese es el error más costoso: confundir dolor emocional con riesgo real.
4️⃣ Diecisiete años después: los números hablan solos
Decidí hacer el ejercicio como si hubiera tenido la templanza de no tocar nada.
Y aquí te comparto los resultados.
Si no hubiera vendido nada, aquellos US$30.000 invertidos en Octubre de 2008 hoy serían casi US$290.000. Casi multiplicados por 10!
Tomando los precios actuales y ajustando por los splits de acciones, el resultado fue este:
| Activo | Inversión inicial | Valor actual | Dividendos acumulados | Valor total | CAGR (17,4 años) |
|---|---|---|---|---|---|
| EEM | US$4.969 | US$27.006 | US$2.352 | US$29.358 | 13,7 % |
| GOOG | US$4.990 | US$138.159 | US$16 | US$138.175 | 23,3 % |
| IJK | US$4.963 | US$29.782 | US$595 | US$30.377 | 14,1 % |
| KO | US$4.971 | US$15.556 | US$2.681 | US$18.237 | 9,2 % |
| SPY | US$10.007 | US$64.862 | US$7.506 | US$72.368 | 12,4 % |
💰 Valor total (con dividendos): US$288.515
📈 Rendimiento total: +724 %
⏱️ Rentabilidad anual compuesta: 13,2 %
5️⃣ Los errores me enseñaron más que los aciertos
Claramente no fue perfecto 😜
Pero la estrategia estaba bien planteada.
Fallé en la implementación…
Me asusté y vendí en el peor momento posible.
Vendí EEM e IJK cuando las pérdidas superaban el 20 %, justo antes del rebote histórico de 2009.
Por otro lado, GOOG fue mi caballo ganador.
Pero…
Cuando casi duplicó su valor, decidí “tomar ganancias”.
Creí estar siendo prudente, pero en realidad estaba frenando al caballo más veloz de mi portafolio.
Hoy miro ese movimiento y me río sólo… error clásico de principiante!
A veces el mayor costo de una inversión no es financiero, sino emocional.
Aprender a convivir con la incertidumbre es parte del entrenamiento del inversor.
Años después, con más experiencia, aprendí a no tocar mis posiciones más sólidas.
Hoy, por ejemplo, tengo NVDA en mi portafolio que ya multiplicó varias veces y está rindiendo tan bien como GOOG en aquel entonces… y esta vez no pienso vender 🤓
Con el tiempo comprendí que el verdadero desafío no es tanto saber qué comprar y qué vender, sino saber cuándo no hacer nada!
6️⃣ La única posición que mantengo en mi cartera hoy
De todas esas posiciones, la única que sobrevivió el paso del tiempo fue SPY.
Si hay un jugador que siempre gana a largo plazo, es el S&P 500.
No es el más excitante ni el más espectacular, pero es el más consistente.
Pensá que tenés a las 500 mejores empresas del mundo jugando para vos.
En lugar de intentar ganarle al mercado, prefiero alinearme con él. Porque lo importante no es ganarle al S&P 500… sino ganarle a mis propios impulsos.
Para mí es el benchmark por excelencia: la referencia obligada contra la que todo inversor sensato debería medirse.
¿A vos cómo te está yendo si te comparás con el S&P500?
¿A tu asesor financiero, cómo le está yendo? ¿Logra ganarle sistemáticamente al SPY?
En mi caso, mantener una buena parte del portafolio en el S&P es lo que me permite dormir tranquilo, incluso cuando el mundo parece derrumbarse.
7️⃣ La lección (que no cambia con el tiempo)
Invertir no es una competencia de inteligencia, sino de paciencia.
Con todo esto que te comparto aprendí que el mercado premia a quien puede y sabe esperar.
Lo más difícil no es adivinar que comprar, sino resistir el impulso de actuar cuando lo mejor es no hacer nada.
Si esta historia te resonó, quizás sea porque vos también sentís que tus decisiones financieras podrían estar guiadas más por el miedo y la improvisación que por una estrategia clara.
📌 Si tus inversiones no te dejan dormir tranquila/o y sentís que estás repitiendo alguno de mis errores del 2008, agendá tu Sesión de Claridad.
Te ayudamos a diseñar una estrategia que te permita invertir con confianza, sin improvisar.